30 de marzo de 2017

Nuestra hermana María de los Ángeles Carrascosa, Exaltadora de la Semana Santa

Crónica de Francisco José Cayola
Fotografía de Alberto Román

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Fue la mañana del pasado domingo 26 de marzo, IV Domingo de Cuaresma; una acogedora Ermita del Pilar, decorada exquisitamente para el momento, era el lugar escogido para la celebración de la “Exaltación de la Semana Santa”; un acto organizado por la Cofradía de la Sentencia dentro de sus tradicionales Jornadas Cofrades, que llegaba a su vigésimo segunda edición; todo un referente en nuestra Ciudad. En esta ocasión, una hermana nuestra, María de los Ángeles Carrascosa Sánchez fue la escogida para pronunciarla, regalándonos una extraordinaria exaltación.

A las 12:35 el Hermano Mayor de la Cofradía de la Sentencia tomaba la palabra para iniciar el acto y dar paso a la presentadora, María del Mar Latorre Delgado, una buena amiga, que supo, a partir de la antigua oración que los alfareros hacen antes de cocer sus piezas para encomendarse al Altísimo, hacer un recorrido cariñoso y preciso de la figura de María, nuestra hermana.

Después de la certera presentación, María subió al atril y comenzó a desgranar el mensaje que quería transmitir esa mañana. El Ave María, Padre Nuestro y el Gloria estructuraron su exaltación.

Como ya se ha comentado, la Ermita presentaba un ambiente y decoración excelente, en la que no faltó un detalle, amplificando visualmente todo lo que María iba contando (el familiar cuadro de Don Bosco, las sandalias que calza con el Prendimiento, los faroles que portan los hermanos de la Virgen de Gracia…). Tampoco faltó la música, que escogida exquisitamente: Virgen de Gracia, Auxilio,  Macarena, Laudate Dominum… llenó todos los espacios haciendo si cabe, mucho más intimista su elocución.

A medida que María descubría sus fuertes vivencias en sus hermandades, la emoción iba embargando a todos los asistentes: su Lunes Santo Azul; su cofradía de la familia: la Santa Cena y sus vivencias Salesianas resumidas en el rostro del  Cristo del Prendimiento del que fue una de sus primeras camareras. En resumen, una vida cristiana y bien interpretada a través de las cofradías, valores que inculcaron sus padres desde la niñez en el seno de una familia trabajadora y cabal.

De todo lo dicho en su exaltación, que fue mucho y muy profundo, merece la pena entresacar, sin menoscabo de otras partes, aquellos pasajes dedicados a nuestra hermandad y a nuestra Madre, la Virgen de Gracia:

Dios te salve, María, llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte.

Y así llegué hasta ti, madre de Gracia, por medio de la oración. En estos versos, se encuentra tu nombre y tu casa. Porque antes de poder acompañarte cada Lunes Santo por decisión propia, en casa ya se hablaba de tu figura bajo la advocación que fuese. Y te hice un hueco en mi creciente amor a la Semana Santa, bueno, mejor dicho, no te lo hice yo. Te lo hiciste tú, sin duda. Igual que te lo has hecho en el corazón de cada ubetense que baja rápido el Real el lunes a las 9, aun sabiendo que la plaza Vázquez de Molina ya está abarrotada, para ver como cruzas el dintel de esa puerta, que se estrecha para que no salgas por miedo a que no vuelvas. O quién te espera en la plaza del Marqués, religiosamente cada año.

Nadie se quiere perder tu estación de penitencia. Nadie, ni San Lorenzo siquiera, que luce sin hiedra, pero más iluminado. Con más vida en su interior gracias a la Fundación Huerta de San Antonio y a su barrio, que no dejaron que su llama se apagara y siguiese disfrutando cada Lunes Santo de los minutos que te posas sobre su alfombra. Afortunados los que te divisan desde esa espadaña porque en sus retinas tienen un recuerdo imborrable, de cómo gira tu palio desde la calle del pozo. Calle que está reservada para nosotros, para los nazarenos, sin duda donde más te disfruto y donde más nos escuchamos.

Pero es en tu salida, donde más corazones te esperan. A la voz de Litri, los dos costeros a tierra por igual, y poco a poco, con la emoción contenida de 365 días, te van meciendo y vas presentándote a Úbeda otro lunes santo más. Su palio está en la plaza su Mirada ya está dispuesta a derrochar su Gracia por calles y callejones. Yo te acompaño farol en mano. Farol que hoy alumbran esta ermita también. Porque tu luz no es luz cualquiera. Y de eso me doy cuenta cada año, desde que se forma el guión. ¡Cuántos niños te acompañan! Con mini esparteñas y fajines blancos que son casi su cuerpo y medallas que son de grandes casi como su estatura. Mi sobrina Vega te acompaña desde que estaba en la barriga de 7 meses de su madre, y ya en el mundo ha hecho todas las procesiones como una nazarena más. Este año, te acompañará Hugo, mi ahijado deseado, en brazos de su madre y en poco más, Bruno que en el tiempo en que escribo estas letras aún no ha nacido pero que al leerlas seguro que está ya entre nosotros.

Al entrar en ese patio de Santa María no es silencio lo que percibo. Igual que no lo percibía en San Pedro, ni en Santo Domingo, ni en tantos otros lugares donde nos hemos encontrado los nazarenos para acompañarte. Nazarenos que hemos ido creciendo junto a ti. Recuerdo a Ramón, Gabriel, Coke y Fernando tocando en la banda y que hoy te siguen acompañando a pesar de los kilómetros y esfuerzos, con sus hijos entre los brazos. Me vienen imágenes de Antoñito y María Rosa siempre hablando entre ellos, más que como primos, como hermanos. De mi prioste favorito al que acompañaba a los ensayos de costaleros. De Esperanza saliendo en una orquestina que sonaba a gloria, la misma donde está ahora Bernardo orgulloso. He visto a mis primillos crecer entre guantes blancos y lazadas en el pelo. Niños en su día con farol pequeño, que hoy se fajan para llevarte hasta el cielo a golpe de llamador.

(Música: Virgen de Gracia unida con Auxilio)

…Es entusiasmo lo que se respira, es juventud, son paños azules que les mueve su amor por Gracia. Es un alboroto de emotividad, de encuentro entre familia, fundadores y amigos. Y muchas mujeres. Niñas, adolescentes, solteras, casadas, madres, novias, hijas…mujeres…mujeres tras raso blanco que hablan con María de Gracia y que entre piedras que se asoman al Guadalquivir, le piden, le rezan y la acompañan hasta casa bajo la luna reluciente del lunes más bonito de primavera.

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Nuestra hermana, concluía su exaltación con la encomienda a todos de  “dar testimonio de fe y de vivir esta Semana Santa con el corazón y con todos los sentidos preparados, para dejar que Jesús viva en nuestras calles su Pasión, Muerte y Resurrección y poder decir, GLORIA AL PADRE, AL HIJO Y AL ESPÍRITU SANTO COMO ERA EN UN PRINCIPIO, AHORA Y SIEMPRE, POR LOS SIGLOS DE LOS SIGLOS…”

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Es un orgullo para nuestra Hermandad poder contar entre sus filas con cofrades tan comprometidos como María, que sabe interpretar el hecho religioso a través de las hermandades con honestidad y con la verdad por delante. Enhorabuena María, de todo corazón.

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