27 de marzo de 2016

¡Ahí quedó!

Menudo regalo nos hizo la Señora el Lunes Santo. El día no podía estar más inseguro, climatológicamente hablando. La previsiones de lluvia estaban ahí y ya el día anterior, ésta hizo su aparición desluciendo la procesión de la Entrada de Jesús en Jerusalén.

Las vísperas del Lunes Santo fueron un tanto complicadas, pues hubo contratiempos muy importantes que, gracias a la rápida actuación del equipo de Priostía fueron solucionados de forma muy eficaz. Nuestra Señora de Gracia fue vestida para la Estación de Penitencia en la mañana del Domingo de Ramos, por su vestidor, Juan López Jiménez. A la par, se reunía en la Casa de Hermandad el vocal de Manifestaciones Públicas, junto con las personas designadas como Jefes de Tramo y con las que iban a portar los atributos, para repasar las recomendaciones y resolver dudas con respecto a la Estación de Penitencia del Lunes Santo.

El Lunes Santo, como se ha dicho anteriormente, amaneció con amenaza de lluvia, sobre todo por la tarde noche. Durante la mañana, el Paso de Palio  se preparó para la ocasión, dando los últimos retoques y engalanándolo de flores, este año de rosa pitiminí color champán. Ya por la tarde y todo preparado, fueron llegando los hermanos a la Basílica, lugar de encuentro y donde estaban citados a partir de las 19:30 h. La lluvia hizo acto de presencia durante la tarde, aunque con poca importancia. Poco a poco el claustro del templo fue llenándose de nazarenos, inundando de color azul y blanco la tarde. La Hermandad de la Sentencia, como viene siendo ya tradición, ofreció un ramo de flores a la Señora del Lunes Santo ubetense; no obstante son los que nos unen con esta Hermandad, unos lazos de fraternidad muy grandes. Momentos antes de comenzar la Estación de Penitencia, Don Antonio Vela Aranda, Capellán de la Hermandad y Arcipreste de Úbeda, bendice el manto que iba a estrenar Nuestra Señora de Gracia; un manto de terciopelo, en color azul pavo real, bordado en oro fino, confeccionado en los talleres de Francisco García Paredes.

La Junta de Gobierno, instantes antes de la hora prevista para iniciar la Hermandad su Estación de Penitencia, y en vista de las previsiones del tiempo, se reúne para tomar una decisión sobre la conveniencia o no de procesionar, valorando los riesgos en caso de lluvia, tanto humanos pues son muchos los niños que participan en dicha Estación, así como el posible deterioro de nuestro patrimonio. Analizando esto y en vista a las previsiones meteorológicas que habían en ese momento, se decide hacer Estación de Penitencia, si bien, al llegar la Hermandad a la esquina de la calle Rastro junto con Antonio Medina, se tomaría la decisión más oportuna, teniendo como plan B subir por el Rastro para bajarse por la calle Real, con la posibilidad de refugiarnos en el templo de la Santísima Trinidad en caso de que la lluvia hiciese acto de presencia. Se tuvo en cuenta igualmente, que si la lluvia nos sorprendiese en la plaza de San Pedro, antes de continuar el cortejo se volvería a la Basílica por sus mismos pasos.

Con todo esto y avisando a los hermanos de las recomendaciones de última hora por parte del Hermano Mayor, la puerta de la Adoración de la Basílica Menor de Santa María de los Reales Alcázares abría sus puertas sobre las 21:20 h. para que la Hermandad, encabezado por su Cruz de Guía, iniciara su recorrido. La plaza Vázquez de Molina y los aledaños se encontraban abarrotados por miles de devotos que, un año más quisieron ser testigos de la salida de Nuestra Señora de Gracia. Durante todo el itinerario y de igual forma, la gente se agolpaba en las aceras para ver pasar a la Señora.  

Aproximadamente a las 21:40 h. el paso de Nuestra Señora de Gracia, a la voz del Capataz, traspasaba el arco de la Puerta de la Adoración, acompañada de los sones de la marcha Virgen de Gracia interpretada por La Sociedad Filarmónica Nuestra Señora de Gracia, que nos acompañó durante todo el recorrido. Previamente y mientras La Señora avanzaba hasta la citada puerta, la soprano María Eulalia Ballesteros interpretó el Ave María de Bach / Gounod acompañada al órgano por José Manuel Cano.

La procesión transcurrió con normalidad hasta que  la Cruz de Guía llegó al punto en el que se decidía qué hacer a lo que el recorrido se refiere.  Como la previsión de que la lluvia hiciese acto de presencia, según las fuentes consultadas, era de una hora, se tomó la decisión de subir por la calle Rastro y bajarse por el Real, evitando así las calles más complicadas. En todo caso dejando un sabor amargo por no poder responder a lo esperado por los vecinos del barrio de San Lorenzo, que tan amablemente reciben año tras año a Nuestra Señora de Gracia.

Nuestra Señora de Gracia, se encerraba el Martes Santo sobre las 1:15 h. de la madrugada, dejando atrás un Lunes Santo cargado de emociones y de vivencias que jamás se olvidarán. Fueron 680 aproximadamente los hermanos que formaron el cortejo, muchos de ellos niños que aguantaron como campeones hasta el último minuto.

Como curiosidad, decir que la lluvia estuvo aguardando hasta que Nuestra Señora de Gracia se encerró en su templo, haciendo ésta acto de presencia en el mismo instante que se cerraron las puertas de la Adoración.

La Semana Santa 2016 ya es historia, ahora toca vivir la Pascua con la alegría de que Jesús ha vencido y ha resucitado. 



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